Rapsodia entorno a una telaraña

François Guynot de Boismenu, París.

En el limonero del patio veo una araña lanzando un hilo por el aire (1), acto seguido ella pone a prueba la unión dando un tirón. Como una equilibrista va andando por este filamento, lleva con ella un segundo hilo. Se descuelga aproximadamente de la zona media, colgada desde esta segunda fibra, va formando una «Y». Al encontrar un tercer punto de contacto tensa el conjunto.

Los siguientes radios los produce de la misma manera, lleva un nuevo hilo desde el centro por uno ya existente hasta fijarlo en otro lugar del limonero. Esta operación la repite 22 veces, ahora la tela tiene 25 radios.
Desde el centro en forma de espiral tiende un hilo hasta la periferia, da unas 30 vueltas. Desde el borde exterior utilizando la espiral como guía, va tendiendo otro filamento hacia el centro, este parece más brillante (2).
A la vez va retirando los segmentos que le sirvieron de guia, veo que no siempre los retira, primera alteración visible. Luego de una hora de continuo trabajo la araña deja de hilar y cambia de dirección, desde uno de los bordes la araña toma distancia y hace pausa.

No puedo contener mi curiosidad, tomo la lupa que recibí de regalo para el día del padre, veo en detalle la pequeña araña, puedo ver sus ochos patas y sus ochos ojos, los dos frontales son enormes. Desde sus dos ojos me llega una extraña tristeza. En ese preciso momento veo que la araña se pone a llorar.
Sin parar de llorar reproduce sobre el tejido los mismos movimientos y a distancia constante va dejando caer sobre la tela sus lágrimas.
Cuando termina su recorrido, la tela ha quedado totalmente modificada, se vuelve a descolgar desde el centro. Una vez en el suelo del patio, la araña mira la tela cubierta con sus lágrimas.
Al ver esta extraña belleza ella parece alegrarse, ahora la araña sonríe.


Odilon Redon : La araña que llora y La araña sonriente (1881)

Durante un tiempo me pregunte por que la araña había llorado? Su tristeza no era a causa de un contratiempo, las arañas no hacen más que tratar contrariedades (falsos niveles, asimetrías, cambios climáticos, predadores, etc.).
Es el animal mas «as found» que conozco. Siempre hallando soluciones a lo que se le presenta en el lugar, o más bien, tal como encontró el lugar ella tiende sus hilos. No es cuestión de hallazgos sino de tal como se encuentra ella siempre teje. Su tristeza viene de lejos, es ancestral.

Recuerdo la leyenda que de niño mi tía-abuela Monette me contaba sobre el origen de las arañas. La misma tía-abuela que me leía la Biblia, Don Quijote, la divina comedia, las fábulas de Jean de La Fontaine y la metamorfosis de Ovidio. (3)
Ella me contaba la extraordinaria y triste competición de tejido que llevaron a cabo la diosa Athenea y la princesa Aracne (4): «Athena muy enojada por la perfección del tejido de Aracne destruyó su obra. Humillada, Aracne se quiso suicidar. La diosa, tomada por el remordimiento, decidió ofrecer una segunda vida a Aracne : la convirtió en una araña suspendida a su hilo, condenándola a tejer su tela para siempre!»


Pablo Veronese : Aracne o la dialéctica (1520).

Aracne se debe de haber sentido desamparada frente a la eterna monotonía de su acción, desde su tristeza se volvió a reconocer, se dio cuenta de quién era y lo que siempre quiso ser : una gran tejedora. Así fue que ese día vi la telaraña cubierta por lágrimas y a la araña sonreír (5).

Ovidio en esa misma obra cuenta otra maldición, pero esta es simétricamente opuesta a la de Aracne. Es la historia de Dédalo, hijo de Eupalamo, arquitecto y artesano muy hábil.
Tras el intento de matar a su sobrino Perdix por celos, fue desterrado de Atenas. Llega al reino de Creta, obteniendo del rey Minos proyectos de gran importancia. Entre diversas obras construye una prisión para el Minotauro, un gran laberinto que parecía no tener principio ni final. Tras finalizar esta obra, Dédalo junto a su hijo Icaro, son precipitados al fondo de su propia invención por el rey contrariado.
Dédalo tuvo la idea de fabricar alas para él y su hijo, así fue que los dos lograron escapar por aire del rey Minos. El invento fue fatal para Ícaro y años más tarde Dédalo murió en Sicilia (sus muertes no vienen al caso). (6)

Desde esta historia los arquitectos están bajo la lógica de la continua invención, maldecidos hasta la eternidad.

«Cada proyecto debe de ser una oportunidad para invertir un nuevo campo de investigación y proponer una innovación concreta».
(7)

Pero no sólo el cliente de turno impone la creatividad, la misma profesión se impone la siguiente regla : «la única prueba de un verdadero arquitecto consiste en ser un artista .... pero no copia» no debe copiarse ni a sí mismo. (8)
Esto fue dicho por Louis Kahn, en ese mismo debate el distinguía dos categorías en la profesión (que yo considero injustas y un poco cursis) : «los arquitectos (que son muy pocos) y los profesionales (la gran mayoría)». (9)
Yo propongo esta otra cursilería, si existieran categorías en la profesión serían estas dos : los que salen del laberinto y los que siguen dentro de él.
Personalmente yo sigo dentro.
El truco que he encontrado para escapar de él es el de escribir sobre sus muros múltiples ficciones arquitectónicas, como una tentativa de abarcar, agotar y de inventariar la totalidad de mi laberinto.



Notas:


(1)en el momento parece más bien un fluido, este es una disolución
concentrada de proteínas, cuya estructura se transforma en
contacto con el aire, convirtiéndose en una forma insoluble que
rápidamente se deshidrata y constituye la fibra de seda.
(2)llamada seda de captura con caracter adhesivo.
(3)Monique Guynot de Boismenu (Salto 1903 - Montevideo 1990)
(4)Las Metamorfosis de Ovidio, 8 DC, leyenda de Aracne en el livro
VI.
(5)o quizás haya sido la tristeza cítrica del limonero que origino
el extraño comportamiento de la araña.
(6)Las Metamorfosis, leyenda de Dédalo en el livro VIII.
(7)dicho pour la arquitecta francesa Anouk Legendre, XTU, «la mano
verde de la arquitectura» Intramuros n°179.
(8)El escrito es, en realidad, la transcripción de un debate académico
celebrado en Yale en 1953. La traducción proviene del volumen
Louis I. Kahn, escritos, conferencias y entrevistas compilado
por Alessandra Latour y traducido por Jorge Sainz (El Croquis
Editorial).
(9)Louis Kahn no se aventuro a dar porcentajes entre las dos categorías,
hace poco Franck Gehry avanzo una proporción de 98 y 2% :
«En el mundo que vivimos, el 98% de lo que se construye y se diseña
hoy es pura mierda. No hay sentido del diseño, ni respeto por la
humanidad ni por nada. Son malditos edificios y ya está. De vez en
cuando, sin embargo, hay una pequeña cantidad de personas que hace
algo especial. Son muy pocos. Pero ¡dios santo!, déjennos en paz.»

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