Curiosos cautivos

Joan Alfós , Terrassa



La imagen me recordó una trampa de esas que utilizábamos para cazar gorriones. La cogíamos por las asas, la dejábamos en un lugar tranquilo, esparcíamos los granos de maíz y nos quedá-bamos a esperar a una distancia prudencial. Era una caja hecha de malla metálica con los agujeros del tamaño del gorrión, cabía justo nuestro puño. El ave picoteando entraba por el agujero en forma de embudo y ya no volvía a salir.

Los agujeros de la fotografía, por su dimensión, tamaño y ubicación, parecen estar más interesados en lo que ocurre en el cielo que en el suelo; el entorno construido tiende a desaparecer por lo que la casa podría depositarse en cualquier lugar donde los edificios no fueran más altos que esta. De igual modo que un captador solar es un dispositivo pensado para capturar la radiación solar y convertirla en energía calorífica o eléctrica, la caja es un mecanismo pensado para aprehender la belleza cambiante del cielo y transformarla en atmosfera, en el sentido zumthoriano (1) de la palabra. Las diferentes capas, perforadas y blancas, de la cúbica matrioska actúan a la vez de proyector y pantalla; en días soleados las sombras y los rectángulos de luz se mueven al lento ritmo de las horas, en días nublados las blancas geometrías recortan las volubles formas grises de las nubes. Si el estanquero Auggie Wren (Harvey Keitel en la película Smoke 1995) decide salir de casa para fotografiar durante 14 años a la misma hora la misma esquina para capturar la irrepetible realidad sobre un mismo fondo, Sou Fujimoto decide aislarse del entorno y construirse su propio fondo, su casa, para capturar la aleatoriedad escenográfica que la climatología dibuja en su espacio. El cambio que conlleva el paso del tiempo convierte a este en una dimensión más de esta arquitectura.

Por otro lado, la escenografía cambiante de los pequeños recor-tes de cielo que el autor compone para conformar una atmósfera interior propia, recuerda al tradicional bonsái japonés que separa y manipula un pequeño trozo de naturaleza viva apropiándosela. La casa de Fujimoto, el bonsái o la trampa son dispositivos diseñados con un fin concreto, apropiarse de una parte del mundo natural ya sea cielo, tierra o animal, que poco tiene que ver con el entorno dónde se ubican lo que los convierte en objetos aislados y en consecuencia que se transportan a cualquier lugar. De hecho, seria fantástico ver como las atmósferas creadas en el interior varían dependiendo de la luz, la climatología, la ciudad o el paisaje donde se situara el dispositivo.

Volviendo al concepto de trampa, éstas se construyen a la medida de sus víctimas ya que habitualmente son mayores que el cebo pero en nuestro caso es diferente; el cebo, las cambiantes atmósferas generadas en el interior de las caja, supera en mu-cho la dimensión de las victimas que seriamos los incautos observadores con sus ojos ávidos de experiencias que atravesando la envolvente exterior nos instalaríamos indefinidamente en los intersticios de sus diferentes capas. La escala de la caja nada tiene que ver con la escala humana, por lo que la mujer que aparece en la imagen de la Casa N de Sou Fujimoto cumple así su papel de escala gráfica de la fotografía. Pero, ¿cómo hacer para que las víctimas entren en la trampa? Nosotros esparcíamos granos de maíz, Fujimoto esparce semillas de la curiosidad en forma de fotografía que nos muestra cómo funciona el mecanismo pero nos imposibilita vivir sus múltiples atmósferas posibles. La simplicidad de esta arquitectura introspectiva nos seduce, nos separa del mundo exterior, nos aísla en nuestra fantástica torre de marfil y nos convierte en curiosos cautivos.

Arquitectura o experiencia sensorial, el objeto nos ciega por la belleza de sus imágenes olvidando que más allá de este existe una tradición, una disciplina que tiende a diluirse.

(1) Zumthor, Peter “Atmósferas: entornos arquitectónicos, las cosas a mi alrededor” Barcelona, Gili, 2006. Atmósfera es la capacidad de algunos espacios construidos para trascender la realidad física y evocar otras realidades modificando así el estado de ánimo del observador. Es la cualidad de lo bello de transformar materia en emoción.

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