45 cm

Pablo Twose, Barcelona



“hay un origen de la casa que debemos buscar en la historia y otro en nuestra infancia” Xavier Monteys/ Pere Fuertes en casa Collage.

Bajo la mesa, tras el dosel del mantel, dentro del armario, entre los cojines del sofá, entre el aire que queda atrapado en una sábana de verano, una oquedad en un tronco, un conducto prefabricado de hormigón, el vacío entre el follaje de un seto, cuatro tablas clavadas en lo alto de un árbol, o bajo la escalera. Todos estos espacios han sido casas en la infancia de un niño, quizás tan sólo durante un instante, o durante todo un recreo, pero todas ellas fueron casas. Casas ligadas a la experiencia del juego, de la acción, del cobijo. En cuanto la acción cesa, la casa desaparece.

...Acciones que comienzan con las manos...

Hago memoria y el recuerdo se vuelve táctil... En mis manos siento una fina película de polvo que se disuelve al sumergirlas en agua fría, tocando por un momento las algas viscosas que crecen en la superficie del estanque. Las manos de nuevo, sintiendo la aspereza del suelo tras retirar una tablilla de parquet. La yema del dedo pasando una y otra vez entre la llaga de cemento que dejan dos ladrillos, palpando su rugosidad. Reconocer el embaldosado del suelo por su tacto, piezas que bailan, esquinas hundidas, grietas...

Todos ellos son recuerdos ligados a las manos y a su radio, quizás unos 45 cm.

Fuerzo la memoria intentando descubrir el motivo de todas estas acciones, sin recordarlo claramente ¿seguramente algún tipo de juego ?...

No lo recuerdo con claridad, pero lo re-descubro en mis sobrinos de 4 años.

Tras el intenso e imbricado recuerdo táctil plagado de aromas (1), se esconde el comportamiento elemental de un niño que trata de aprender el mundo por imitación: Policías y ladrones, indios y vaqueros, niños y niñas... una representación sintética de la vida, elemental y básica.

...La representación se ha vuelto vida, compleja y con miles de matices... y ya no pienso con las manos, apenas recuerdo con las manos...

Nuestra vida se vuelve compleja y por contra nuestro entorno se esquematiza, se ha vuelto tan básico y previsible como lo era el juego de un niño. Silla, mesa, nevera, armario, inducción, sofá, wi-fi, (o su versión sueca: Sigurd, Melltorp, lack, Pax, Päng, faktum...) tan sólo escuchar éste listado de palabras la idea de casa se forma en nuestra mente, no hace falta buscar más, ya sabemos que es una casa.

Habitamos una idea, un símbolo...Nuestras casas se han vuelto opacas y extrañas al tacto. Ya no habitamos con las manos

... Ya apenas pienso con las manos.



(1) Peter Zumthor, Pensar la arquitectura

“Otras imágenes tienen que ver con mi infancia; me viene a la memoria aquella época de mi vida que vivía la arquitectura sin reflexionar en ella. Aún creo sentir en mi mano el picaporte, aquel trozo de metal (…) Aquel picaporte se me sigue representando, todavía hoy, como un signo especial de entrada a un mundo de sentimientos y aromas variados.”

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