La excepción confirma la regla

Joan Arnau i Farràs, Girona

Cuando el agricultor afronta el trabajo en el campo define una estrategia de actuación, un orden que quedará gravado en el terreno. Ésta traza no depende tanto de las herramientas como del rigor en la metodología del trabajo.

En una primera mirada a la imagen aérea de este campo destacan la líneas paralelas da la acción planificada, pero en una segunda mirada vemos algunas alteraciones, ligeras desviaciones y intercomunicaciones. El campo no es un plano teórico perfecto, tiene obstáculos. En este caso unos palos que puntúan la lógica de otro recorrido, pero también hay las trazas de otros acontecimientos, quizás la puesta del sol que finaliza una jornada laboral. Vemos como la estrategia abstracta se ve alterada por las características del lugar donde se aplica y otros factores ajenos, pero el método no parece haber sufrido ninguna consecuencia.

En la arquitectura de Le Corbusier encontramos ejemplos de alteraciones de su estrategia debido a la introducción de acontecimientos funcionales o relacionales. En 1938, llega a la solución óptima del tipo de edificio en altura con el rascacielos de Cap de la Marine en Alger. En este edificio el brise soleil se instaura como la estrategia efectiva para la fachada, pero no como solución inalterable, sino que se convierte en la piel sensible que absorbe i unifica los estímulos internos y externos (1) admitiendo la expresión de otras lógicas funcionales como el recorrido de comunicación vertical o de lógicas relacionales como la definición del ojo de cíclope que mira el puerto y el mar.

Le Corbusier vuelve a actuar de forma similar en el caso del pilar del garaje de la Villa Savoye, cuando decide alterar el orden establecido por la retícula de pilares para que el automóvil, después de haber rodeado la planta baja, tenga un acceso al interior de la casa tan digno como el protagonismo que se le da.



Pero otras veces el motivo de la alteración es físico, como en el caso del pabellón de los países nórdicos en los jardines de la Bienal de Venecia, dónde el arquitecto noruego Sverre Fehn se enfrenta a la definición de un espacio que sea apto para la representación de Finlandia, Suecia y Noruega. La propuesta consigue la convivencia de las especificidades de los tres países mediante la evocación de la luz nórdica en un espacio unitario. (2)
La luz veneciana será moldeada atravesando la superposición perpendicular de dos planos estructurales formados por la secuencia regular de delgadas jácenas de hormigón.
La aplicación de esta estrategia calculada para las distintas inclinaciones del sol se encontrará sorprendida por la existencia de unos árboles en el emplazamiento del pabellón. Pero el filtro que transforma la luz, lejos de imponerse, se detiene momentáneamente y deja que el árbol continúe su ascensión buscando la luz propia del lugar.



De la misma forma que en el campo trabajado por el agricultor, vemos como Le Corbusier admite alteraciones en sus estrategias para resolver aspectos funcionales y intencionalidades de relación con el entorno, o como Sverre Fehn en el pabellón de Venecia que admite romper puntualmente el orden establecido de una forma natural para incluir los árboles existentes. En todos estos casos no se renuncia a la efectividad del propósito sino que incluso se consigue reforzarlo. Son distintas formas de entender que la excepción confirma la regla, o que incluso incrementa su valor.

(1)Iñaki Ábalos, Juan Herreros. Técnica y arquitectura en la ciudad contemporánea.
(2)Christian Norberg-Schulz , Gennaro Postiglione. Sverre Fehn, Opera completa.

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