Entre dos vientos

François Guynot de Boismenu, París.

«la emoción, ésta es la razón del templo (mediterráneo), sin emoción al final del camino, no hay razón para hacer arquitectura»

Enrique Ciriani arquitecto y docente

La última vez que estuve en la casa Malaparte había un mundo de gente en ella, Sam Levine no estaba muy contento, él quería ver el culo de Brigitte Bardot. Ella estaba acostada desnuda con un libro sobre sus nalgas, no se podía leer su título. Michel Piccoli le había dado la vuelta provocando la ira del productor Jack Palance. Éste decía que cada vez que escuchaba la palabra cultura él terminaba sacando su chequera, Fritz Lang fingía filmar una adaptación de la Odisea y Jean Luc Godard pedía ¡silenzio! ¡silenzio!

La imagen propuesta por Héctor Fernandez Elorza la tomo como un pedido para volver a la casa y también como una necesidad de escribir, de liberarme del silencio impuesto.
De manera tempestiva generó en mí unos cuarenta mil pensamientos al día, según las estadísticas, éstos me acechan, la casa está nuevamente repleta de personajes..........
El cliente: Curzio Malaparte, un supuesto arquitecto: Adalberto Libera, el constructor: Arturo Amitriano design: Savino Chirico, un improbable heredero: Mao Tsé-toung,
él nunca supo que esta casa la había recibido en herencia ni tampoco del increíble proyecto de montar en ella una pizzería donde solo se puede llegar a pie o por barco.
Mal sitio para hacer negocios.
La casa fue usada hasta el cansancio como forma y fondo de propagandas: productos Hugo Boos, las gafas Persol, un perfume Ermenegildo Zegna, moda+arte por parte de Karl Lagarfeld.
El mariscal Rommel en persona durante su supuesta visita le pregunto al dueño si la casa la había comprado ya construida. Éste contesto que sí, luego, mostrando con un amplio gesto de la mano añadió que él solo había dibujado el paisaje.
En otra oportunidad contó que solo los animales construyen sus nidos pensando en protegerse de los vientos, él eligió enfrentarse a los dos vientos que azotan el lugar.
Los vientos en cuestión, según Wikipedia, son el gregal (viento del nordeste frío y seco que trae fuerte oleaje y mar de fondo) y el siroco (es un viento del sudeste que viene desde el Sahara y llega a velocidades de huracán 100 km por hora)
Trato de callar mi mente para ver con más claridad, me doy cuenta que toda esta información me dominó, fui como tragado por ella como Jonás lo fue por la ballena.
Ésto es un gigantesco palimpsesto, cada metro cuadrado de este lugar está cubierto por textos imposibles de callar.
Un mar de palabras ruge entre las rocas y los árboles no dejan de gritar tormenta!
o escrito ya estaba aquí presente y lo seguirá estando: Jørn Utzon, John Hejduk, Francesco Venezia, Harry Kurnitz, Nicoletta Setola, Gloria Saravia Ortiz ,Luis Arana Sastre, Stefano Musso, Daniela Pittaluga, Rita Vecchiattini, Vitorio Savi, Giovanni Koening, Mario Ferrari, Marida Talamona, Bruce Chatwin, Julio Cortázar, Santiago de Molina ....... ahora Georges Perec y sus 13 palabras ancladas en el espacio.
Necesito hallar de nuevo el silencio, entrar en él, de esta forma podré permitirme que algo distinto ocurra, cierro los ojos escucho mi respiración, llego a mantenerme en la única posición de observador, puedo ver el silencio en el temporal.


·

¡Silencio! ¡Silencio! ¿No se ha vuelto perfecto el mundo en este instante?
¿Qué es lo que me ocurre? Así como un viento delicioso, no visto, danza sobre el artesonado mar, baila ligero, ligero cual una pluma: así baila el sueño sobre mí. No me cierra los ojos, me deja despierta el alma. Ligero es, ¡en verdad!, ligero cual una pluma.
(1)

Mis ojos piden horizonte, nunca nos cansamos cuando podemos ver lo suficientemente lejos, un viento duro y cálido sopla sobre mi espalda, delante una gigantesca nube hecha con una variedad de obscuridades comprime el espacio,
siento la emoción de un exterior que evoca en mí una interioridad
un fuerte viento frío trae la gran nube sobre mí, ella transporta su deseo de verticalidad, los vientos se enfrentan, en su centro el frío avanza empujando desde abajo, el calor asciende, el origen de estos vientos son las diferencias de temperatura y de densidades, el aire tiene peso como si de otro mar se tratara, en lo alto los dos vientos se vuelven a encontrar, el frío hace obstáculo formando una especie de yunque, el calor sin más remedio se da vuelta y retrocede, todos estos movimientos yo los acompaño con mi cuerpo, ahora tengo el viento frío soplando mis espaldas pero siempre la gran nube frente a mí y con ella mi deseo de verticalidad, (2)
del otro lado el aire es ligero, puro, todo es abierto claro y lleno de luz


·

Como el viento la emoción es repentina y pasajera, los dos pueden seguir los mismos movimientos, pueden subir abruptamente o caer de forma perpendicular, formar círculos, parábolas, seguir espirales o en zigzag formar variados ángulos
pero sobre todo pueden ser revertidos,
así lo que una vez fue para mí un exterior que evocaba una interioridad, años más tarde encontré al final del camino la misma emoción pero invertida (3)
Sentí la emoción de una interioridad que evocaba en mí este mismo exterior


·

Las palabras las trae el viento, éstas serán erosionadas, sedimentadas, destruidas o simplemente transportadas hacia otro silencio





Referencias:


(1) A mediodía, Así hablo Zaratustra, Friedrich Nietzche.
(2) El Pampero es el pasaje de un viento frío con ráfagas, proveniente de la Antártida, que sopla desde el sur o el sudoeste. Se dice que «Norte duro Pampero seguro» es llamado el «Infierno del navegante».
(3) Casa Curuchet, 1949-1955, Le Corbusier, La Plata, Argentina, 34°54’41”S, 57°56’31”O

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