(At) Fake Estates

Montse Solano, Madrid


I.


Subvertir la arquitectura. Gordon Matta-Clark conseguía así descubrirnos verdaderos entresijos espaciales. Destripar. Deshacer. Destruir. El prefijo –des: la inversión. Ahí la estrategia para sus acciones. Aquí su Anarquitectura. Le interesaban los lugares ignorados. Localizarlos. Evidenciarlos. Revalorizarlos. “Explorar aquellas zonas o partes del tejido urbano más rechazadas y olvidadas, las que están entre medio, las que no pertenecen a nadie. Espacios vacíos y sobrantes, agujeros y boquetes, lugares no desarrollados y metafóricos”1) .

Reality Properties: Fake Estates, toda una experiencia dentro de su trabajo. Cuando Matta-Clark apostó, en el verano de 1973, por quince espacios ‘residuales’ de Nueva York –catorce en Queens y uno en Staten Island. Minúsculos singulares solares escondidos entre la trama más burocrática del parcelario de la ciudad. Solares que nadie observaba, ni conocían, y que él desempolvó en una subasta pública –pagando entre 25 y 75 dólares cada uno. Compró un collage de vacíos urbanos. Desapercibidos. Desmedidos: aquí la cualidad más mágica. Las dimensiones de cada uno de ellos eran tan sorprendentes como la posición en la que resurgían –algunos tendrían 25 cm de ancho, otros eran una porción de 60x70cm, etc. El arquitecto vio así en estos lugares “un enclave creativo y de vida, un ejemplo que evidenciaba la presunta solidez de la arquitectura y una ocasión idónea para revitalizar los espacios urbanos desechados”2) . Había que aprovechar estos fragmentos: resquicios notariales -indefiniciones escalares -intersecciones espaciales.


II.


Los Fake Estates comenzaron así a ser documentados: este era el interés del artista. Matta-Clark recopiló las escrituras de compra de cada uno –como un “terrateniente” americano. Se hizo oficialmente propietario –de un puzle de quince piezas. Identificó los solares en los planos de tramas regulares –sus otras geometrías conformadas por el azar. Y cartografió esta red de lugares secretos –su tejido de espacios invisibles. Pero una tarea le quedaba aún pendiente y quizás la más interesante. Visitar los Fake Estates. Identificarlos. Estudiarlos. Fotografiarlos.

Un proceso de exploración en el que otro artista intervendría. Matta-Clark conoció a Jaime Davidovich. Descubrió que tenían intereses comunes. Supo que trabajaba con vídeos. Le comentó el proyecto y entonces le dijo: “vayamos a Queens a encontrar mis piezas”. Davidovich filmó así en 1975 parte de la búsqueda de estos espacios escondidos 3) . Un vídeo que toma hoy una importante relevancia. 7 minutos que nos transportan a la propia incursión del proyecto. A la desorientación. Y a la incertidumbre.

La cámara comenzó a seguir a Matta-Clark. Podemos observarlo recorriendo las calles –con los planos para ayudarse. Preguntando a vecinos de algunas de las casas. Derivando entre propiedades - en ese intento de encontrar las que tenían ya su nombre. Descubriendo Fake Estates situados entre varias casas –e inaccesibles. En el interior de un jardín. En un callejón. En parte de la acera. Y alguno incluso como parte de otra edificación, como Davidovich describía: “el tipo que poseía el resto de la propiedad no nos dejó entrar porque el pedazo de tierra estaba dentro de su almacén, en un rincón. El tamaño de esa pequeña pieza era tal vez un pie, ¡ni siquiera sabía que no era suyo! Pertenecía a la ciudad” 4). No sería grabado –pero allí estaba.


II.


El vídeo sigue y -por unos minutos- uno de los Fake Estates toma el protagonismo. Matta-Clark y Betty Sussler, una amiga que les acompaña, se detienen en una estrecha calle. En esta ocasión habían encontrado un espacio menos resbaladizo –físicamente hablando. Y podemos presenciar así el registro en directo! Dos puntos. Cinta métrica. Tiza. Ahí la línea recta que acotaría la propiedad sobre el asfalto –los límites de lo encontrado. Aquí la toma real de las medidas –la superficie de lo adquirido. El momento en el que quedaría dibujado este lugar en la ciudad. Cuando se fotografió esta porción de espacio, su contacto con un muro y esta línea blanca.

Matta-Clark podía ahora confrontarse con uno de sus espacios del proyecto -uno de quince. El cuerpo podía recorrer un Fake Estate. Ocuparlo. Usarlo. Lo que pudo fotografiar el artista –y lo que grabó el otro- era así la puesta en valor de este lugar y desde su condición propia –urbana, arquitectónica. El cuerpo de una mujer caminando por su interior. Posándose al final de la línea –de espaldas. Girándose sobre sí misma –para andar de nuevo hacia la cámara. Betty Sussler desplazándose por este lugar mínimo –este oasis casi ficticio entre la realidad. Presenciamos así el instante en el que este espacio estaba perdiendo sus adjetivos de invisibilidad-ambigüedad. La secuencia en la que alguien entraba en contacto con las dimensiones y donde estas posiciones relativas invitaban a que allí se proyectara-inventara-imaginara. Ahí Matta-Clark emocionado. Aquí uno de los Fake Estates habitado.



Referencias:


G. Cortés, José Miguel. “Prólogo”. Perdidos en la ciudad. La vida urbana en las colecciones del IVAM. Institut Valencià d’Art Modern, Valencia, 2016, p.25.
López de la Cruz, Juanjo. Proyectos encontrados. Arquitecturas de la alteración y el desvelo. Recolectores urbanos,2012.
Davidovich, Jaime. Reality Properties: Fake Estates (Queens Project). 1975. 7 min.
Davidovich, Jaime. “The avant-garde videos of Jaime Davidovich”. Disponible en: http://www.coleccioncisneros.org/editorial/cite-site-sights/avant-garde-videos-jaime-davidovich


Referencias:


Imagen 01: Kastner, Jeffrey; Najafi, Sina Najafi; Richard, Frances. Odd Lots. Revisiting Gordon Matta-Clark’s Fake Estates. Cabinet Books.


Imagen 02, Imagen 03: Fotogramas vídeo realizado por Jaime Davidovich. Reality Properties: Fake Estates (Queens Project). 1975. 7 min.

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