6 ESCALERAS y 2 HEMISFERIOS

: Juan Fernando Ródenas García, L’Hospitalet de l’Infant



La arquitectura es lo que le ocurre al visitante a lo largo de un camino ritual.

Josep Quetglas, Breviario de Ronchamp

Se presenta una selección fotográfica de seis escaleras del arquitecto Antonio Bonet Castellana (Barcelona, 1913-1989) para ilustrar la definición de arquitectura del profesor Josep Quetglas (1). Cuatro escaleras de obras situadas en la Urbanización de Punta Ballena, Maldonado, Uruguay (1947) y dos escaleras de obras situadas en la Urbanización de Nuestra Señora de Núria, Salou, España (1959).

Las escaleras se despegan del límite cerrado de la construcción y se interponen dificultando el ingreso inmediato al edificio. Necesariamente hay que atravesarlas o bordearlas según un guion dictado con precisión. Forman parte de un camino ritual pensado para atrapar el lugar y desvelar sus secretos y así sorprender al habitante, huésped, turista o espectador, porque están colocadas en plena naturaleza salvaje, en lugares inaccesibles y peligrosos. Aquí, la arquitectura simboliza el orden frente al caos de la naturaleza. La solución surge del juego de opuestos, sin que ninguno de ellos pierda su identidad. Es en la suma y convivencia de ambos opuestos donde se ven fortalecidas sus cualidades.



Las escaleras se amoldan a dunas, explanadas, al claro de un bosque, a depresiones, calas, acantilados o cimas, entre otros accidentes del paisaje convirtiéndose en argumento del proyecto para encauzar los movimientos del habitante antes de ingresar al interior del edificio. Las escaleras ordenan en secuencias el camino de aproximación a las casas, como el director de cine cuando piensa un travelling o cuando un pintor paisajista escoge un marco. La arquitectura juega aquí un papel subsidiario para revelar en todo su esplendor las virtualidades paisajísticas de los emplazamientos. Bonet revela el paisaje a través de la arquitectura.

Al mismo tiempo, las escaleras no se plantean como mero núcleo de comunicación vertical, sino que se plantea un uso adicional. Puede observarse que la posición y la forma de zancas, barandillas, pasarelas y rellanos se dimensiona ya sea para crear un mirador, gradas, un umbráculo, un alero, asiento, un porche, un aparcamiento o plataformas que se convierten en terrazas.

Las obras de Bonet se caracterizan por una clara diferenciación entre cara y dorso. Las fotografías de la obra de Bonet tomadas desde fuera no hacen justicia al principio del recorrido como estrategia compositiva. Normalmente sale fotografiada la cara buena de sus edificios, desde fuera, cuando el verdadero interés surge, como hemos visto, al recorrerlos o atravesarlos para descubrir el paisaje circundante desde las tripas, definido por el perímetro cerrado que forman paredes, suelos y techos.

La relación que establece la escalera-edificio con los accidentes del paisaje forma una constelación que pretende dar sentido al sitio. En este sentido, cobra importancia tanto lo que acontece dentro como fuera de las obras. En ocasiones, a la ligera, se reprocha la descontextualización de la arquitectura moderna o estilo internacional. Siendo Bonet un arquitecto que participa del lenguaje de la arquitectura moderna, en sus obras los límites de los edificios adquieren espesor activando las preexistencias del paisaje circundante.



Curiosamente, las escaleras se miran enfrentadas en simetría rotacional en dos hemisferios separadas por un exilio.


Imágenes:


1. casa Berlingieri, Punta Ballena, Maldonado, Uruguay (1947)
2. casa la Rinconada, Punta Ballena, Maldonado, Uruguay (1948)
3. casa Cuatrecasas, Punta Ballena, Maldonado, Uruguay (1947)
4. hostería la Solana del mar, Punta Ballena, Maldonado, Uruguay (1945-1947)
5. casa Van der Veeken, Cap de Salou, Tarragona, España (1961)
6. conjunto turístico Cala Viña, Cap de Salou, Tarragona, España (1961-1964)
7. mapamundi dibujado por Bonet (Fons Bonet, AHCOAC)


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